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Cuando uno falla en una competición o en un entrenamiento suele aparecer como posible explicación un argumento conocido: «Fue algo psicológico». Según Oriol Mercadé, psicólogo deportivo, muchos entrenadores o deportistas aluden a factores mentales para justificar un mal resultado; sin embargo, buena parte de ellos no entrenan esa faceta, aunque saben que es importante y así lo reconocen.
En el cajón «factores psicológicos» cabe de todo. Hay deportistas que no duermen o pierden el apetito 3 o 4 días antes, los que hay que entran en pánico si están nadando en aguas abiertas y reciben varios golpes seguidos, los hay que se descentran con facilidad y se dejan dominar en seguida por el pensamiento de «no lo conseguiré»... Cada cabeza tiene un punto débil distinto y cada quien flaquea ante la adversidad de una manera diferente. No todos actuamos igual ante determinadas emociones o pensamientos. Por tanto, optimizar el rendimiento mental depende de un trabajo específico con cada persona.
Ahora bien, no todos los deportistas tienen claro esto último; según Mercadé, sigue estando extendido el prejuicio de que al psicólogo solo se va a contarle tu vida íntima o cuando padeces un trastorno mental grave. De ahí que el primer trabajo de muchos profesionales no pocas veces consista en romper esas ideas preconcebidas: «Ir a un psicólogo deportivo no significa que tengas ningún tipo de problema, del mismo modo que acudir al nutricionista no equivale a que tengas problemas de peso. Los psicólogos buscamos optimizar el rendimiento, y a la vez ayudamos en el desarrollo integral como persona», explica.
Hasta hace unos años solo se oía hablar de estos profesionales en los centros de alto rendimiento; sin embargo, hoy la situación está cambiando: «Antes un entrenador se ocupaba de todo; era masajista, motivador, médico, asesor… Hoy los equipos deportivos profesionales tienen un staff técnico-medico de profesionales en cada área. Las ciencia del deporte está evolucionando y evolución es especialización», comenta Mercadé. El diario de a bordo
El psicólogo deportivo es el preparador físico del aspecto mental. De ahí que en sus charlas con los deportistas intente recabar datos y variables que le permitan entender cómo se comportan, qué piensan o qué sienten mientras entrenan o compiten. Identificados los puntos débiles y errores, el psicólogo propone posibles soluciones para que el deportista las aplique y luego, en sesiones posteriores, comentar con él si han funcionado o no. Con esa información, psicólogo y deportista realimentan el proceso y rediseñan su estrategia. Es decir: dar con las claves es sobre todo un trabajo de ensayo y error.
Otro aspecto sobre el que trabaja mucho el psicólogo son las rutinas. Estas le permiten al deportista minimizar el impacto de situaciones inesperadas, evitar perder el tiempo en decisiones que podría haber tomado de antemano o eludir situaciones de conflicto, es decir, cualquier circunstancia que pueda actuar como una justificación de un mal resultado. Según Mercadé, todo es susceptible de convertirse en una pauta preestablecida de conducta: la hora en que te levantas de la cama la semana en que compites, qué desayunas o cómo te hidratas antes de la prueba, listar el material que necesitas para cada segmento, seleccionar días antes qué música escucharás durante el calentamiento, el modo en que te pondrás el neopreno, qué harás o en qué pensarás mientras esperas la salida... • Oriol Mercadé Canals es psicólogo deportivo, especializado en psicología del rendimiento humano y alteraciones del sueño. Trabaja en consulta privada, colabora con el centro de rendimiento BriSport y es especialista del sueño en la Clínica del Sueño Dr. Estivill. Es el responsable del Grupo de Trabajo de Alto Rendimiento del Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya. Mantiene este blog y corre en el CE TRIATHLONBCN-PROBIKE R+T. •
Texto | Rubén A. Arribas | |